Las mujeres con discapacidad son las más discriminadas en el mercado laboral debido a la confluencia de la exclusión de género y la posesión de disfunciones físicas o sensoriales;

La segregación de ocupaciones y una escasa oferta de trabajo para personas con discapacidad, principalmente por la disposición para trabajar en puestos menos ambiciosos, no calificados y menos remunerados;

Barreras psicológicas en forma de ansiedad causada por la falta de confianza en sí mismo, el miedo a cumplir con las obligaciones profesionales y la falta de calificaciones profesionales suficientes. El problema que aflora según las declaraciones de los encuestados, está relacionado con la falta o el alcance limitado de las actividades para mejorar las calificaciones y desarrollar una autoestima positiva de las mujeres con discapacidad.

A menudo, la decisión de inactividad profesional surge de la actitud sobreprotectora de la familia hacia las mujeres con discapacidad, que no afronta expectativas y no les inculca el deseo de seguir una carrera en el mercado laboral. Por lo tanto, es necesario informar a las mujeres con discapacidad sobre la posibilidad de ir más allá de la esfera del hogar y ofrecerles otras oportunidades de desarrollo.